viernes, enero 31, 2014

de madrugada


 
A mi espalda el hombre parlotea, agita manos y gesticula. Una voz invisible le responde y él trata de convencerla. Yo camino junto a una mujer de cuero que me explica novedades de otras latitudes, temperaturas, humedades relativas, rojo y seco. Nos interrumpe su móvil, se ausenta en un portal para hablar con el otro hemisferio.

El hombre ahora grita, ahora me asusta, ralentizo mi paso. Él acelera cabreado con una voz muda. Se exalta, me mira y me advierte: "Has estado a esto de morir" dice juntando su índice y su pulgar en el aire. El aire que remueve me provoca náuseas, ve mi cara incrédula y reafirma: ¿No me crees? ¡A esto!.

Lo veo sacar una pistola de su bolsillo y vaciar el cargador sobre mí. El fogueo le hace gracia, se va, ríe de su audacia de borracho a las cuatro de la madrugada.
Yo, inmóvil, retomo el aliento y regreso al mundo de los cañones del colorado y del desierto de Néguev, al cuero de mi acompañante que se extravió en una llamada.

8 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Joder...
Lo he visto.
Como en una peli.

María dijo...

Gracias por venir a visitar mi blog y dejar tu huella.

Me gusta mucho tu blog, por aquí me tendrás amenudo.

Me pasa como a Toro, he ido viendo cada detalle según lo ibas contando, está genial el texto.

Un beso.

María dijo...

No quiero perder tu pista, te enlazo.

Rey muerto dijo...

Gracias Toro, gracias María, es un gran placer para mí que dos bloggers tan experimentados comenten en mi blog.¡ Muy generosa vuestra opinión!

Amapola Azzul dijo...

Impactanate relato, un abrazo.
Enhorabuena, Besos
Feliz semana.

TORO SALVAJE dijo...

No es ningún halago eh?
No te regalo ni una palabra.
Tienes calidad.
Mucha.

Rey muerto dijo...

Oh, Amapola, gracias!!

Toro... glups, aunque no tengas esa intención, me halagas y mucho. Un abrazo,

frank-h dijo...

escenas enfermizas de la sanidad